"Y después de mucha discusión, Pedro se levantó y les dijo: varones hermanos, vosotros sabéis como ya hace algún tiempo que Dios escogió que los gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio y creyesen.
Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros; y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones."
Hechos 15, 7-9
Esto dijo Pedro haciendo uno solo al pueblo de Dios, que ya no solo sería Israel sino toda la humanidad, todos nosotros somos los invitados a la salvación de Dios, nuestro Padre.
Jesús envió a sus discípulos a predicar la salvación de Dios, para que toda persona que creyese que Él es el hijo de Dios tenga vida eterna, y eso fue exactamente lo que los discípulos hicieron, salieron a predicar la palabra de Dios.
Pero, no era su misión llevar a los pueblos la ley de Moisés, sino su misión fue predicar el amor de Cristo, las profecías y la contarles acerca de la vida y los milagros de Jesús en la tierra.
Lo que Pedro nos dice a todos es que nosotros al igual que ellos, al ser ya el mismo pueblo de Dios, también somos merecedores del Espíritu Santo, prometido por Jesús.
¿ Y cómo nos hacemos merecedores del Espíritu Santo?, pues la clave está al final de la cita, la clave es la Fe, fe de que Jesús fue enviado por nuestro padre Dios para que nos libere del pecado, fe de creer que Jesús regresará para salvación nuestra, la fe señores nos hace salvos.
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