miércoles, 17 de marzo de 2010

La promesa del Espíritu Santo

"Así está escrito y así fue necesario que el Cristo padeciese y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de los pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.
Y vosotros sois testigos de estas cosas.
He aquí, yo enviare la promesa de mi padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto."

Lucas 24, 46-49

Jesús llegó no para abolir, sino a cumplir lo que sobre él estaba escrito, es así que se sacrificó por nosotros, para quitarnos el yugo del pecado, pues desde Jesús, se nos justifica por la fe y no por la ley.
Jesús nos invita a predicar su amor, su perdón y el arrepentimiento, y ser benditos por su promesa de salvación y de purificación, el Espíritu Santo.
La muerte de Jesús, conocido como el nuevo pacto, significa que:
Si practicamos el amor de Cristo, si somos nobles de corazón, humildes, no rencorosos, bondadosos con el prójimo, perdonando a nuestros enemigos, y si predicamos su regreso glorioso para salvación nuestra, entonces seremos salvados por fe a Jesús.
Amén.

No hay comentarios:

Publicar un comentario