“Toda palabra de Dios es limpia;
Él es escudo a los que en él esperan.
No añadas a sus palabras, para que no te reprenda,
y seas hallado mentiroso.
Dos cosas te he demandado;
No me las niegues antes que muera:
Vanidad y palabra mentirosa aparta de mi;
no me des pobreza ni riquezas;
Mantenme del pan necesario;
no sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová?
o que siendo pobre, hurte;
y blasfeme el nombre de mi Dios.”
Proverbios 30, 5-9
He aquí que el siervo de humilde corazón será prosperado.
Jesús nos enseñó que antes de buscar cualquier cosa material busquemos primero a Dios, su reino, y todas las demás cosas nos serán añadidas, pues Dios conoce todas nuestras necesidades y es él quien nos puede saciar las mismas, más antes debemos dejar nuestros problemas en él, y procurar siempre buscarlo.
El corazón humilde es agradable a Dios, no nos dejemos llevar por vanidades falsas que no muestran la verdad de las personas, procuremos tener un corazón puro limpio de toda mentira,
Aceptemos nuestra debilidad frente a los agobios del mundo, dejemos que nuestro Dios nos ayude en esta lucha, entreguémosle nuestra vida y el será nuestro escudo, nuestra roca.
Busquémosle en su palabra, y nos daremos cuenta que Dios solo requiere de nosotros que seamos personas llenas de amor, hacia él y amor hacia los demás, así recibiremos su amor, que es lo mejor que podamos recibir, pues junto con su amor, llega su paz, su tranquilidad, su sabiduría, su vida eterna.
Amén
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