"Y cuando ores, no seas como los hipócritas;
porque ellos aman el orar de pie en las sinagogas
y en las esquinas de las calles,
para ser vistos de los hombres; de cierto os digo
que ya tienen su recompensa.
Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada
la puerta, ora a tu padre que está en secreto;
y tu padre que ve en lo secreto te recompensará
en público.
Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles,
que piensan que por su palabrería serán oídos.
No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro padre
sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros
la pidáis.
Mateo 6, 5-8
La oración es el método que tenemos las personas para poder mantener una relación y comunicación estrecha con nuestro Dios.
Mediante la oración podemos pedir perdón por nuestros pecados, pedir por nuestra familia, perdonar a quienes nos hacen daño, reconciliarnos con Dios y con nosotros mismos.
La oración es el camino para poder alabar a Dios, para sentirnos escuchados, para poder dejar nuestra carga y permitir que la fortaleza de Dios se encargue de nuestros problemas.
La oración es una muestra de fe, pues manifestamos nuestra confianza en Dios, en su poder, en su misericordia, en su gloria, en su amor, que nos puede salvar de cualquier situación.
La oración es una herramienta de salvación, pues orando e intercediendo por nuestro prójimo podemos lograr que el amor de Dios se manifieste en él, podemos orar pidiendo por la salud de cualquier persona.
Debemos orar en un lugar privado, para lograr una comunión íntima con Dios, solicitando el perdón de los pecados y la salvación, las cosas materiales, nuestras necesidades, serán añadidas pues Dios sabe de ellas, más busquémosle primero a él y a su Hijo Jesús y encontraremos su recompensa.
Amén.
lunes, 5 de abril de 2010
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