miércoles, 12 de mayo de 2010

No nos juzguenos unos a otros

"Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano?
O tu también ¿por qué menosprecias a tu hermano?
Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.
Porque escrito esta:
Vivo yo, dice el Señor, que ante mí
se doblará toda rodilla,
De manera que cada uno de nosotros
dará a Dios cuenta de sí.
Así que, ya no nos juzguemos más los unos
a los otros, sino mas bien decidid no poner tropiezo
u ocasión de caer al hermano."

Romanos 14, 11-13

Hermanos, bastante tenemos con nuestros propios problemas,
con nuestros propios errores, con nuestra propia vida,
como para ir señalando y apuntando a nuestros hermanos cada vez que
se equivoquen. Más bien como dice la palabra, no seamos el motivo por
el cual llegue el tropiezo, y por el contrario, cuando veamos a nuestro
prójimo flaquear en la fe, ayudémosle orando a Dios para que se encamine.
No hay peor cosa que juzgar a nuestro prójimo por faltas que también
cometemos nosotros, actuando de manera hipócrita, más bien mutuamente
inspiremos la corrección, animando a buscar la palabra y el amor de Dios.
Recordemos que nuestro padre celestial lo sabe todo y nada le es oculto,
ni nuestros pensamientos, por lo tanto cuando nos toque estar parados
ante Él vamos a preferir que se hayan borrado nuestros pecados habiéndonos
arrepentido por ellos, a que se hayan acumulado por juzgar y no ayudar a nuestro prójimo.
Actuemos con amor, que es lo que Jesús nos enseño, que nuestra vida se llene
de amor, y enseñemos amor, antes de juzgar.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Salmo 98

Alabanza por la Justicia de Dios:

"Cantad a Jehová cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas,
su diestra lo ha salvado, y su santo brazo.
Jehová ha hecho notoria su salvación;
a la vista de las naciones ha descubierto
su justicia.
Se ha acordado de su misericordia y de su verdad
para con la casa de Israel;
todos los términos de la tierra han visto
la salvación de nuestro Dios"

Salmo 98, 1-4

La salvación de nuestro padre Jehová, que es mostrada a todo el mundo,
a todas las naciones, a todo pueblo, a toda persona, es el amor de su hijo
Jesucristo.
Todo aquel que crea que Jesús es el hijo de Dios, que vendrá por segunda vez para
Salvación nuestra, para juzgarnos de acuerdo al amor que hay en nuestros corazones,
Será salvo, y todo aquel que predica esta salvación está invitado a la cena con nuestro
Señor Jesús.
Bendita sea la salvación de Dios, cantemos y alabemos a nuestro padre celestial, todos los días de nuestra vida.
Amén.