"Tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada, y perdonarás,
y darás a cada uno conforme a sus caminos, habiendo conocido su corazón;
porque sólo Tú conoces el corazón de los hijos de los hombres;
para que te teman y anden en tus caminos, todos los días que vienen sobre la faz
la tierra que Tú diste a nuestros padres."
2 Crónicas 6, 30 -31
Salomón, rey de Israel, hijo de David, quien es conocido por su sabiduría, habló
las palabras de la cita bíblica objeto de este post.
Las dijo el día que se inauguró el templo que Salomón mandó construir para Dios,
en su oración señala que la morada de Dios está en los cielos, y que nos oye desde allí.
Desde su morada Dios es capaz de ver todas las cosas que suceden en nuestra vida,
pero lo más importante de todo es que puede ver aquellas cosas que no son perceptibles
al ojo humano, Dios puede ver el corazón, Dios ve la conciencia, los deseos, las ideas.
Dios sabe lo que mantenemos oculto, sabe también si hacemos algo bueno y lo mantenemos
en secreto.
Dios conoce todo, y nada se le puede esconder, por eso, conociendo esto, debemos pedir por
la misericordia de Dios y por su perdón, pues nosotros también sabemos de qué pie
cojeamos, pidámosle y el nos dará.
Dios nos escucha desde su morada, Dios nos oye, procuremos orarle lo más que podamos,
enviémosle también alabanzas y cantos, que este feliz de tenernos como sus hijos, sigamos construyendo nuestra fe.
Amén.
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